He logrado mi objetivo más duro de mi vida deportiva, finalizar la Travesía Integral de los Picos de Europa. Es una prueba muy especial, la belleza del circuito, las distancias, los desniveles,... y algo más que no se explicar. El recorrido es de unos 70km y 11500 metros de desnivel acumulado, comienza en la Vega de Enol y este año finalizó en la localidad asturiana de Arenas de Cabrales. El tiempo límite son 19 horas y media.
A la 1 de la madrugada, Borja y yo cogimos el autobús que nos llevaría a la salida, ninguno podiamos hablar pero solo con las miradas ya nos entendiamos, el momento esperado se acercaba. A las 2:30 estamos en la salida,y a las 3 comienza la prueba. Salimos a un ritmo que al principio se me hace raro, estoy acostumbrado a salir fuerte en las carreras de atletismo. Salimos neutralizados hasta cerca de Vegaredonda, momento en el cual Salva y compañía empiezan a correr de verdad. Miro un momento hacia atrás y la estampa es incomparable. Una estela de pequeñas lucecitas se habre camino en la oscuridad.
Cuando me quiero dar cuenta, aparece ante mis ojos y en medio de la noche, la reina de picos, Torre Santa de Castilla tan majestuosa como siempre. Comenzamos a pisar nieve y en poco tiempo nos situamos en "el boquete", la imagen incomparable, el Cerredo se deja ver en el horizonte, custodiado por un mar de nubes. Iniciamos un rápido descenso a Caín por la canal de Mesones (brutal). Todavía es de noche y las luces de Caín ya se ven. Cuando llegamos al pequeño pueblo leonés, el recibiemnto es impresionante, nos hacen sentirnos héroes, se oye comentar a los paisanos locales con los turistas madrugadores cosas como: "lo que está haciendo esta gente no os lo imaginais, yo llevo tada la vida con el ganado por esta sitios y se lo que es, hacer esto en un día es demasiado". Paramos unos minutos y comenzamos la parte más dura de esta carrera, la canal de Dobresengos. Fue el peor momento de toda la carrera, lo pasé mal, pero cuando llegué a la horcada de Caín y vi al rey de los Picos el ánimo llegó de nuevo a las piernas. Tras superar la Canal de la Celada y subir a la Collada Bonita, las vistas fueron impresionantes, detrás el Urriello y enfrente Ándara. Bajo las Moñetas rápido y en solitario para llegar a las Vegas de Sotres. Hay mucho cansancio, sobre todo en las piernas. Descanso y salgo poco a poco en dirección a Jidiello. Cuando llego a los pies de la canal miro hacia arriba y veo el collado mil metros por encima de mi, psicologicamente esto es duro. Comienzo muy despacio sin apenas ritmo y en solitario. A mitad de la canal paro a tomar un gel que me viene de perlas. La última parte de Jidiello la hago bastante rápido, y cuando llego al collado Valdomingero no puedo aguantar la emoción. Sé que tengo la carrera en el bolso, solo me quedan 4 horas hasta Cabrales. El descenso hasta el Jito Escarandi lo hago muy rápido. Es mi terreno, pista en buen estado que me permite rodar fuerte, adelanto a unas 25 personas. En el Jito apenas paro y comienzo a adentrarme en la Sierra de Portudera, un terreno muy engañoso con continuos toboganes. Por fin llego a la famosa calzada romana que después de 65 km se hace muy dura, bajo rápido adelantando a un par de personas y casi sin darme cuenta piso por primera vez en 15 horas asfalto y terreno firme. Ya estoy en Arenas. El recibimento es apoteósico. Disfruto de la recta de meta, en la cual me da tiempo a pensar lo que he dejado atrás... Al final tardé 14h51'05" quedé el 56º en la general, 31º senior y 1º sub 23.
Como dijo el gran Salva, hay muchas carreras en el mundo, pero esta es "La Carrera". Creo que todo aquel que ame la montaña debería intentar afrontar esta prueba, le marcará un antes y un después en su vida, por lo menos ese ha sido mi caso.
Me gustaría agradecer a la organización el apoyo que da en esta prueba, sería imposible terminar sin su ayuda.